Llano es el camino
Ahora lo sé; al fin he caido en la cuenta. Tanto tiempo decidiendo, intentando hacer lo más correcto, calculando la dirección adecuada... para finalmente descubrirlo:
Que este es mi único camino, la única ruta a seguir, que parece ser mi naturaleza y mi pasado sí me atan; y sólo me queda esta salida... sólo me dejan un vía por la que dirigir mis pasos. Aquí y ahora.
Valga decir... que no admito con esto que no exita la libertad que tanto creen conocer los sabios y de la que tanto hablan los sabidillos. Claro que la libertad permanece en tanto siempre podemos elegir... y en este caso puedo:
Quizás debería caminar lentamente, calculando cada gesto, observando... adelantándome a cada movimiento de los transeuntes que se cruzan... Despidiendo serenidad a través de cada poro... manipulando cada traspiés para que parezca inintencionado... Sonriendo a los que se paran a hablar...
o podría correr, evitar descansar y así evitar el dolor de mis piernas al ceder a su agotamiento. Correr y rezar porque mi velocidad disfrace el continuo temblor de cada uno de mis centímetros de piel... el sudor frío... el pánico de mis pupilas...y evitar, por supuesto, tan siquiera rozar al resto de los biandantes de mi acera...que a estas velocidades, el más mínimo contacto puede acabar en siniestro.
